20
Dic

La importancia de la restauración de patrimonio y la preservación monumental

El patrimonio arquitectónico es, en muchas ocasiones, un ente prácticamente olvidado por la sociedad. Precisamente, resultar tan visible, tan icónico en ocasiones, hace que exista menos consciencia sobre su antigüedad y su fragilidad. Por ello, la restauración de patrimonio histórico es un proceso necesario para la preservación de la huella cultural de un lugar determinado.

Preservando la memoria con la restauración de edificios históricos

La conservación y restauración del patrimonio arquitectónico es una labor que corresponde a la Administración y que va mucho más allá de preservar tal como estaban iglesias, palacios o casonas. En realidad, cuando se habla de la restauración de edificios históricos se hace referencia a la preservación de un pasado común, al mantenimiento de la memoria de un pueblo que no puede conservarse sin asideros a los cuales agarrarse.

Más aun, puede argumentarse que existen otros aspectos interesantes para justificar esta preservación, tales como el puramente artístico e incluso el educativo, habiéndose transformado con el tiempo muchos de estos edificios en centros de interpretación histórica e incluso en museos.

Seguramente, esta preservación y restauración tienen dos vías bien diferenciadas a la hora de afrontarla. La primera es aquella que busca la mímesis final con el aspecto original del edificio, esto es, la reproducción fiel de materiales, formas y elementos arquitectónicos con el fin de crear un todo homogéneo que sea aparentemente similar a como eran hace siglos. La segunda de ellas consiste en una intervención más ligera que busque solo preservar lo que el tiempo nos ha legado y en la cual puedan verse a simple vista (bien por la diferencia de estilo o bien por la de materiales) las intervenciones actuales para poder diferenciarlas de lo conservado originariamente.

La normativa legal sobre restauración de edificios históricos

España es uno de los países que desde hace más tiempo ha protegido sus bienes patrimoniales. Curiosamente, también es, posiblemente, la nación europea que más ha sufrido el expolio, la pérdida y la degradación de los mismos.

Ya a principios del siglo XIX la guerra de la independencia vio cómo numerosos palacios e iglesias eran arrasados durante los combates. A finales de ese siglo empezaron a regularse las condiciones de mantenimiento y de restauración de las joyas arquitectónicas repartidas por toda la península, pero la aplicación efectiva de las normas fue muy lenta. Tanto que en Miami es posible contemplar un monasterio medieval segoviano transportado piedra a piedra hasta el otro lado del Atlántico, igual que algunos claustros y ábsides románicos pueden contemplarse en los museos de Nueva York.

Las razones para esto son variadas y van desde el simple desconocimiento del propio valor patrimonial hasta la necesidad que muchos pequeños pueblos pasaron durante siglos y que les llevaba a aceptar cualquier oferta aunque la misma supusiera destrozar su pasado patrimonial.

En la actualidad, la obligación del Estado para velar por el patrimonio aparece recogida en la propia Constitución española (artículo 47) y ha sido desarrollada en otras normas como la Ley de Patrimonio Histórico Español y la Ley de Protección y Conservación del Patrimonio Histórico Español, promulgadas los años 1985 y 1986 respectivamente. Además, existe normativa europea al respecto y las comunidades autónomas también tienen, dentro de sus competencias, la posibilidad de crear bienes de interés patrimonial, que son tributarios de criterios de protección y restauración particulares.

Fases del proceso de restauración arquitectónica por las empresas de restauración y conservación

A la hora de emprender una rehabilitación y una reforma de un edificio histórico, las empresas de restauración y conservación de patrimonio arquitectónico tienen que seguir ciertas pautas. No hablamos aquí de una intervención inmobiliaria o de obras públicas (o, al menos, no únicamente de eso), por lo que resulta de interés constatar cómo estas empresas de restauración de patrimonio siguen unos tiempos y tienen una forma de afrontar el trabajo muy diferente a lo que se haría en otro tipo de intervenciones similares que no incluyesen edificios históricos.

Así, el proceso comienza con un periodo previo de documentación y de rastreo entre las fuentes escritas, literarias, pictóricas o fotográficas, si las hubiese, con el fin de establecer cuál era el aspecto original del edificio en cuestión. Asimismo, intentan esclarecerse los problemas que afectan al edificio y, en su caso, clarificarse las causas de los mismos para resolverlas si se pudiera, realizando incluso prospecciones arqueológicas.

Como puede apreciarse, esta primera fase es totalmente interdisciplinar, transversal, requiriendo la participación de profesionales de muy diferentes ramas, desde la historia del arte hasta la arquitectura, la paleografía o la ingeniería. A todo ello hay que añadir que siempre se intenta realizar una labor de difusión del conocimiento generado en las fases anteriores, que puede llegar mediante publicaciones especializadas o una difusión más orientada al gran público.

Elementos como el respeto a la historicidad, la no falsificación, el respeto a la pátina adquirida por el edificio a lo largo de los siglos o la conservación in situ (es decir, no desvinculando la obra arquitectónica de su entorno de origen) son bases a tener en cuenta en cada intervención de este tipo. A estas se ha venido sumando en los últimos años otra llamada reversibilidad de la actuación, que se refiere al uso de técnicas e intervenciones que pudieran ser anuladas en el futuro si una nueva recopilación documental diera como resultado que la restauración del edificio debía afrontarse desde otro punto de vista.

La necesidad de la participación de buenas empresas de restauración de patrimonio

Evidentemente, todos los pasos que conlleva la restauración de patrimonio no pueden ser llevados a cabo por una corporación cualquiera; la elección de la adecuada empresa de restauración y conservación del patrimonio es un elemento previo fundamental a la hora de emprender, con el respeto necesario y las máximas garantías, una obra sobre algún elemento patrimonial. La Administración (o el particular, en su caso) debe atender no solamente al aspecto económico, sino a todo el proyecto inicial, centrándose en el adecuado tratamiento sobre el edificio, la posibilidad de divulgación de estos bienes y la intervención final. Solo de esta forma podrá preservarse la memoria tal como debe hacerse.